El mundo está lleno de tontas y tontos. Lo vimos con Forest Gump y Rafa Mora. En principio ambos actúan en su papel, pero en realidad la diferencia es abismal. El primero de ellos era tonto en sí y lo sabía, pero nunca dejó de intentar ser uno más y al final encontró en su tontería la más fatal adicción posible, la que da a lugar a todo lo importante: La sinceridad y la sencillez.
Y por contraposición está el musculitos. El que se hace el tonto, hace tonterías y al final no sabe muy bien que es realmente. Acaba teniendo una crisis de identidad.
Y por ahí andamos los demás. Tontos y tontas. La verdadera fábrica de la vida. Vivimos gracias a las tonterías. Y ya no me detengo en las tonterías de pareja, me refiero a todas y cada una de ellas. Las de tus padres y tu familia, la de tus amigos, la de tus no tan amigos... Esto sí que es vida!
Que seríamos sin ellas y donde estaríamos? Seríamos unos infelices y estaríamos donde siempre pero jodidos. Por eso cuando alguien nos deja, no cuesta tanto superarlo. Su presencia era importante, pero su forma de dirigirse a tí, sus tonterías personalizadas eran determinantes.
Tontos y tontas del mundo, no dejen nunca de decir tonterías. Saca al Forest Gump que llevas dentro y esconde al Rafa Mora que las tendencias y peliculas han podido crear alrrededor de tu persona.
Y quéjate por todas las tonterías recibidas a lo largo de tu vida. Es la queja la que potencia la tontería, es el mini enfado el que la hace inolvidable, son las personas que las crean y te las dicen las que te aportan ese gusanillo amoroso e incluso en ocasiones exento del mismo, una razón para despertarse y VIVIR.
El arte de vivir es ese. El de tener cerca a personas que decidan y apuesten por "tontear" contigo. Entre tontos anda el juego, entre tontos merece la pena disfrutar y recuerden, solo es tonto, quién dice tonterías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario