El calendario me está tendiendo una trampa, lo sé. Sé que estamos en septiembre porque Velvet vuelve en Antena 3, De Gea no ha fichado por el Madrid y leo algunos tuits diciendo que la apocalípsis ha llegado a su burbuja porque tienen una examen de contabilidad, administrativo o filosofía.
Lo sé también por los datos del teléfono; Ya no me preocupan. Ahora el Wifi penetra mi teléfono de tal manera que se descargan fotos de hace un mes.
Sé que la rutina ha vuelto. El ventilador que he puesto en mi habitación no sustituye a la brisa del mar y me estoy echando after sun para ver si se me mantiene el moreno.
Hoy he ido a por el pan y casi me atropellan 3 motos, 2 bicis y un camión de la basura. He oído 22313 veces pitar y al llegar al supermercado me he perdido. No me sonaba ni un pasillo, por no hablar de que no he encontrado el ron de las últimas 4 semanas.
Y para colmo, me meto en redes sociales y he visto 23442 veces que el hormiguero vuelve con su famoso vídeo de postureo/famoseo.
Sé que el mundo vive en Septiembre y yo por ahí debo de estar. Pero mi otro yo, el importante, sigue en Agosto. Y sé que no estoy solo.
Los grupos de las playa siguen funcionando. Son días de subir las fotos del verano y exhibirlas. Es tiempo de continuar con el cañeo que se ha sembrado durante estos últimos días y hacer como si todo sigue igual.
El trabajo de unos pocos te hace dudar si sigues en verano, pero entonces ves que ni la Universidad ni el colegio, ni el instituto ha empezado, no eres tan raro/a.
Y mirad, no voy a enrollarme más. Para mí hoy es 33 de agosto y mañana 34 y pasado 35. He llegado a la conclusión que la rutina no tiene porque aparecer de un día para otro. Hemos sido demasiado felices para cortar la hemorragia como si nada.
Así que, tú que lees esto, seguramente porque te ha llamado la atención el título, no pases la hoja del calendario.
Si eso que la pasen por tí. Ya te reengancharás en el noveno mes del año. Desde este momento y hasta que quieras o lo necesites, quédate en Agosto.
Por supuesto la realidad es la que es, pero tu decides como interpretarla.
Despiértate y, coge aire. Cada vez que veas que septiembre se intenta colar en tu vida, coge aire y trasládate a cómo te despertabas hace unos días. Ni si te ocurra mirar el reloj, no era antes una preocupación, ahora tampoco lo va a ser. Hazte un tour por redes sociales, pero recuerda, nada de ver vídeos ni canciones, cada dato/mega/giga cuenta. Y así con cada cosa que hagas. Si para meterte en el papel tienes que comer tarde, HAZLO! Respeta la siesta y olvídate del mundo hasta que te despiertes.
Y por la noche haz lo que puedas. Asimila que por la noche septiembre te ha ganado la partida y el portátil con wifi o bien la tele con una peli te esperan. Una cervecita con tu grupo de siempre o con un amigo/a que llevabas mucho sin ver, acompañado de una foto en redes sociales con el título "No perdemos la costumbre, seguimos el buen ritmo" es perfecto para desorientar a septiembre e intentar que no te encuentre demasiado rápido
Y será en la cama cuando decidas si ese ha sido tu último día de agosto. Lo decidirás tú y no será tan duro como siempre. Habrá merecido la pena alargar el mes de agosto. Habrá merecido la pena alargar el verano. Y sobre todo habrá merecido la pena reengancharse a septiembre, ya queda menos para volver al tan ansiado mes interminable. Ya queda menos para no mirar el calendario.

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