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martes, 9 de febrero de 2016

Lo que Tuenti nos dejó

Tuenti no es solo una red social. Podríamos decir que Tuenti es un ser inmaterial que guarda un pedazo de cada uno de nosotros, un pasado, una huella imborrable de nuestras vidas. Sucedió al clásico Messenger y a los míticos Metroflog y Fotolog, ya que aunaba sus características en una única red social. Una red social que ahora se ha convertido en un baúl de recuerdos, en una habitación para perderse y recordarse.

Hace unos días saltaron las alarmas, TUENTI SE VA. A todos se nos vino lo mismo a la cabeza: “Tengo que descargar las fotos”. Y es que, nos unimos tanto que pensábamos que iba a durar para siempre. Pensábamos que nuestros nietos accederían ahí para ver el álbum de nuestra adolescencia, y que nosotros también lo haríamos para recordar que fuimos y que allí estuvimos.

Quizás, esas fotos, esos comentarios y esos mensajes nos hagan recordar nuestro primer cigarrillo, nuestra primera copa o nuestro primer beso. Cinco o seis años que recopilamos entre esas paredes que tanto guardan. Unas paredes que parece ser que se derrumban y de las que queremos llevarnos el pedazo que nos corresponde, ese pedazo de vida en forma de fotos y largas conversaciones.

En el momento en que clicábamos el botón de entrar, nuestro color favorito pasaba a ser el verde. Esa aglomeración de notificaciones que se situaban debajo de las visitas significaban un logro diario y una gran sensación de satisfacción. Las visitas también eran motivo de disputa, y el afán por subirlas se palpaba en las peticiones de amistad y las invitaciones a entrar en nuestro perfil que hacíamos.

Es innegable que Tuenti revolucionó nuestras vidas. Las “fotos Tuenti” hacían mella los fines de semana y, sobre todo, los sábados noche. Las risas al ver esas caras y recordar esos momentos están aseguradas.
Viajes, playas, amigos, amores de verano, amores que perduran, amores que duraron y un sinfín de cosas que nos marcaron.

Se puede calificar como un diario que compartían y compartíamos, en el que participan y participábamos, una herramienta para mostrarnos a nuestra gente y también para ligar. Si tenemos en cuenta que mostrarnos tiene muchas veces esta finalidad, podemos decir que Tuenti nos sirvió para ligar mucho o, por lo menos, para intentarlo. Y si no, revisemos los comentarios y mensajes privados…

El caso es que Tuenti se va, y se va en esta época de “las fotos en el aire”, la cual se caracteriza por tener muchas fotos y no tener ninguna. Pero aquí estamos, hablando de esta red social que tanto ha supuesto para nosotros. Y seguiremos haciéndolo, porque no podremos acceder ni mostrársela a nuestros nietos, pero nunca dejaremos de hablar de ella. Nunca dejaremos de emocionarnos y de ver esas fotos que seguirán siendo las -siempre recordadas- “fotos Tuenti”. Lo haremos desde otro lugar, en otro momento y con otra gente, pero ese seguirá siendo nuestro pasado, un pequeño tramo de este camino llamado vida.




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