Tuenti no es solo una red social. Podríamos decir que Tuenti
es un ser inmaterial que guarda un pedazo de cada uno de nosotros, un pasado,
una huella imborrable de nuestras vidas. Sucedió al clásico Messenger y a los
míticos Metroflog y Fotolog, ya que aunaba sus características en una única red
social. Una red social que ahora se ha convertido en un baúl de recuerdos, en una
habitación para perderse y recordarse.
Hace unos días saltaron las alarmas, TUENTI SE VA. A todos
se nos vino lo mismo a la cabeza: “Tengo que descargar las fotos”. Y es que,
nos unimos tanto que pensábamos que iba a durar para siempre. Pensábamos que
nuestros nietos accederían ahí para ver el álbum de nuestra adolescencia, y que
nosotros también lo haríamos para recordar que fuimos y que allí estuvimos.
Quizás, esas fotos, esos comentarios y esos mensajes nos
hagan recordar nuestro primer cigarrillo, nuestra primera copa o nuestro primer
beso. Cinco o seis años que recopilamos entre esas paredes que tanto guardan.
Unas paredes que parece ser que se derrumban y de las que queremos llevarnos el
pedazo que nos corresponde, ese pedazo de vida en forma de fotos y largas
conversaciones.
En el momento en que clicábamos el botón de entrar, nuestro
color favorito pasaba a ser el verde. Esa aglomeración de notificaciones que se
situaban debajo de las visitas significaban un logro diario y una gran
sensación de satisfacción. Las visitas también eran motivo de disputa, y el
afán por subirlas se palpaba en las peticiones de amistad y las invitaciones a
entrar en nuestro perfil que hacíamos.
Es innegable que Tuenti revolucionó nuestras vidas. Las “fotos
Tuenti” hacían mella los fines de semana y, sobre todo, los sábados noche. Las
risas al ver esas caras y recordar esos momentos están aseguradas.
Viajes, playas, amigos, amores de verano, amores que
perduran, amores que duraron y un sinfín de cosas que nos marcaron.
Se puede calificar como un diario que compartían y
compartíamos, en el que participan y participábamos, una herramienta para
mostrarnos a nuestra gente y también para ligar. Si tenemos en cuenta que
mostrarnos tiene muchas veces esta finalidad, podemos decir que Tuenti nos
sirvió para ligar mucho o, por lo menos, para intentarlo. Y si no, revisemos
los comentarios y mensajes privados…
El caso es que Tuenti se va, y se va en esta época de “las
fotos en el aire”, la cual se caracteriza por tener muchas fotos y no tener
ninguna. Pero aquí estamos, hablando de esta red social que tanto ha supuesto
para nosotros. Y seguiremos haciéndolo, porque no podremos acceder ni
mostrársela a nuestros nietos, pero nunca dejaremos de hablar de ella. Nunca
dejaremos de emocionarnos y de ver esas fotos que seguirán siendo las -siempre
recordadas- “fotos Tuenti”. Lo haremos desde otro lugar, en otro momento y con
otra gente, pero ese seguirá siendo nuestro pasado, un pequeño tramo de este
camino llamado vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario