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lunes, 2 de enero de 2017

Vive más y cuenta menos

No hace mucho estar en 2012 ya nos parecía una pasada. Y es que, permito que se dude, aunque no tanto que no se comparta, que hemos vivido 5 años, más de 1500 días y se dice pronto, demasiado rápidos.
Han dado para mucho o más bien, para poco más. Todas esas cosas grandes que se avecinaban se han ido evaporando, dejando un recuerdo imborrable: La selectividad, la carrera, el máster, el trabajo, la persona que me quita el sueño, la que me lo da, esa ausencia inesperada y esa inesperada reconciliación. Reír mucho y llorar más, comer más y dormir peor, ser más responsable y estar menos acostumbrado, querer algo y no tener nada.

Y aquí estamos, en 2017. Con nuevos planes, nueva gente y una nueva ruta. O quizás con los mismos planes, con poca gente y sin ruta. Es una opción, que nadie se asuste. No se tratar de terminar cosas, se trata de no parar de vivir.

Haz cosas, no pares. Está tan visto y tan oído lo de estrellarse... ¿Pero realmente lo hacemos? Viaja, vete de Erasmus, se te pasó el arroz? Viaje romántico con él o con ella, no tienes? Pues con ellos o con ellas, con la familia que tú elegiste. No pares de tomarte cervezas, descubre los vinos, vuelve a darle una oportunidad al botellón, VIVE. Visita a tu familia, la de toda la vida. En coche, andando, por skype o por sms. Sonríe, guiña, silba y sobre todo besa. Quédate sin aliento, revientate y reinventate y si puede ser, que sea en la cama. Duerme, sueña y haz el amor.

Y no lo cuentes, que se te vea. A primera vista, con reconocimiento previo o a miles de kilómetros. Un recuerdo bien guardado es el mejor secreto vivido, no lo olvides, piénsalo.

El tiempo va a seguir pasando y aún más rápido. Otra carrera, un nuevo trabajo, un palo inesperado y una sorpresa te están esperando y te llegará cuando estés renovando el D.N.I, visitando al hijo de tu mejor amiga o aprendiendo chino.

Que le den al futuro, al pasado y que tiemble el presente. Vive y no dejes vivir a quién no lo haga. Y lo más importante, que mirar el calendario no sirva para recordar viejas fotos, alguna noche tonta o celebrar un aniversario. Que sólo sirva para que el corazón se te acelera, que la adrenalina se acomode en tu cuerpo y que veas en cada día la oportunidad de hacer algo grande, nuevo o conocido, felíz o triste pero sobre todo lleno de vida.

Vive más y cuenta menos, y si lo cuentas, que sea para decirle al mundo que sólo es el principio, que tienes cuerda para rato, que ya te caíste, te estrellaste y te balanceaste, que lo seguirás haciendo pero que también acertarás, que también darás en el blanco y que finalmente VIVIRÁS, para más que recordarlo, seguir disfrutando."






lunes, 19 de diciembre de 2016

La gente no sabe de ti...

Serán unas líneas, no más de 15 o 20. He perdido práctica a lo largo de mi vida en muchas cosas, pero sin duda la que más me duele es la de transmitir escribiendo. Después de más de 1000 días, después de muchos amaneceres en la playa de los sueños, después de decenas de vinos y comilonas, después de descubrir a Funambulista, Sidecars y a Arnau Griso, después de alguna madrugada perdiendo el sueño y de alguna noche encontrándolo... Después de todo, la gente no sabe de ti.

Pero no saben nada de nada. Ni la cara ni el nombre, aunque a estas alturas eso sea lo de menos. Fliparían como haces reír a la gente, alucinarían con tu saber estar y no pararían de vacilarte por culpa de tu ingenuidad y tu pasividad.
En ocasiones no me extrañaría que se sorprendieran con tus caras de circunstancias y tus salidas, pero acabarías contrarrestándolo con ese guiño conciliador.

Demasiado bonito no? Querrán saber de ti más. Y explotaran el invento de las redes sociales para hacerlo. Fingirás ponerte seria y remangarte la camisa para contarles tu vida. A la mitad del relato tendrás al chulo enamorao, al tímido expectante y al típico que pasa desapercibido preguntándose porqué no te ha conocido antes. También tendrás tu batalla particular para defenderte de tu pasado farandulero con el romántico de turno. Lo convencerás a tu manera, diciéndole que solo quien busca a su loca entiende sus locuras pasadas, al menos así me convenciste a mí.

Agrandarás tu candidatura con los detalles. Esas "pequeñas cosas" insignificantes que terminan por decantar la balanza. Tales como disfrutar contigo de fiesta, participar en planes desconocidos,  complementar un clasicazo de cine con la mayor mierda de música o tomar el sol en diciembre.

Y a pesar de todo esto, seguirán sin saber de ti. En el colegio nos enseñaron que las frases han de terminar con puntos. Tú, por lo que sea, cambiaste los puntos por la sonrisa. Y no una cualquiera. Y tampoco solo de un tipo. Un bufet de sonrisas difíciles de negar, difíciles de no contagiar.

Y por último y lo mejor para mí, un egoísta de los pies a la cabeza, se cruzaran contigo por la calle y no sabrán que eres tú. Y sé que me tocará compartirte, perderte alguna vez y probablemente olvidarte.
Y cuando eso ocurra, seguiré estando igual de tranquilo que esta noche. Porque el tiempo, las noches y el insomnio me han enseñado que la forma en que se de ti, es por definición, irrepetible. 




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lunes, 24 de octubre de 2016

La noche que nos conocimos

Ha llovido. Hace poco ha parado, pero se ha quedado esa típica noche que, o bien te apetece estar en una montaña a mil y pico metros pasando frío y vislumbrado la ciudad o pueblo de turno, o bien quedarte en casa, manta en pecho y dormirte con la película que sea. En teoría se ha quedado noche de eso, aunque en la práctica la noche se ha quedado para otra cosa. Para lo de casi siempre en días como hoy y noches como esta.

No se ha quedado noche ni para mirar fotos antiguas ni para acordarme de ti. Ni siquiera se ha quedado noche para emborracharme. Va mucho más allá.

Entiéndeme cuando te digo, que a la noche que nos conocimos le seguimos debiendo cosas. Fue una suerte conocernos, fue una casualidad darnos cuenta, pero sobre todo, en noches como hoy, apelo a "ese algo" que los más cobardes llaman destino y que los valientes lo definen como... Lo llaman de todo menos destino.

Que el resultado sea amor, engaño, amistad o follar los miércoles por la tarde es lo de menos. Cada vez que me acuerdo de la noche que nos conocimos, recuerdo que lo de menos fue verte bailar, reírte o que me miraras como quién busca perdida donde está en un mapa.

Cada vez que llueve y que paso de pasar frío y de la peli, me acuerdo de no tener planeado conocerte y por encima de todo, encontrarte. Todo lo demás, todo, me da igual,

Y es que las cosas importantes pasan de noche. Con banda sonora como en las películas, La música de la discoteca, la lluvia cayendo, la ambulancia intentando salvar una vida o el carrito del vagabundo que busca cobijo, Encontramos y buscamos a gente que satisfaga nuestras necesidades, pero realmente nos quedamos con las que no esperábamos conocer.

Y pasarán los días y sobre todo alguna noche y por más que lo intente, me dará por salir a buscarte o por lo menos a encontrarme contigo,


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domingo, 18 de septiembre de 2016

ADIÓS SELECTIVIDAD...

Será probablemente el secreto mejor guardado entre padre e hijos de los últimos 41 años. Ese último consejo que padres y madres le daban a sus hijos e hijas antes de afrontar la mejor etapa de su vida: La universidad.
Y es que para quiénes renieguen de periódicos, noticias e informativos, la selectividad como la conocíamos desaparece. Así lo ha decidido el gobierno que, aunque ha anunciado que las nuevas pruebas serán parecidas, ya nada será igual.
Este septiembre de 2016 quedará marcado por ser el último donde los estudiantes de 2º de Bachiller se agolparon en las puertas de los distintos centros a la espera de saber en que clase se jugarían su futuro.
Será el último donde los miedos y los nervios se impongan al conocimiento real acerca de que autor y comentario de texto saldrá en Lengua. Será el último donde el inglés como tal sea el quebradero de cabeza de muchos. Será el último donde se efectúen los rezos a las distintas vírgenes para que la Romanización o Al-Andalus caigan y algo parecido pasará con los Platón, Kant, Descartes y compañía. El punto muerto, las mates, la física, la biología... Un sinfín de despedidas que aunque probablemente volverán, muchas de ellas no regresarán como se fueron.

Por que si de algo hemos aprendido en esta vida hasta ahora, es que preferimos los retos imposibles y conocidos, que lo nuevo, probable y poco conocido. Esta "actitud" por ponerle algún nombre, ha sido potenciada por nuestros padres. Ellos se han encargado de guiarnos y de "protegernos" a través de su experiencia, aunque a veces la prohibición ha sido deseo eterno e incontenible. 

La selectividad dice adiós y deja atrás 41 años de anécdotas, recuerdos, risas y tristezas que simbolizan algo fundamental: El tiempo pasa para todos y las cosas cambian. Pero este cambio creo que marca el fin de la generación dorada, de la mejor preparada. Con el fin de la PAU, nuestros padres se quedan sin poder darles a sus hijos ese último legado.

Acabo. Empieza una nueva generación. La que vivirá en sus carnes el nuevo gobierno, los nuevos trabajos, la globalización y entre otras cosas, la nuevas pruebas de selectividad, que a partir de ahora se llamarán reválidas.

Atrás quedamos la generación dorada. Esa generación que optó a todo y que lo tuvo casi todo. Y gracias en gran parte al sacrificio de nuestro padres. ¿Cómo no íbamos a ser los mejores si nuestros padres se desvivieron por ello? 

Vienen curvas y cosas tan nuevas y apasionantes como desconocidas y peligrosas. 

ADIÓS SELECTIVIDAD...

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lunes, 18 de julio de 2016

Encantado de DESconocerte

Uno puede estar loco o hacerse el loco. Es como aquel que es tonto o se hace el tonto. La diferencia entre el caso A y el caso B es mínima pero suficientemente significativa. Tonto es el que hace tonterías decía Forest Gump y estar loco es aquello que otros hacen y tú ni te planteas.

Ahora viene lo complicado. Hacerse el tonto es muy jodido. Es disimular, fingir, aparentar... Una serie de verbos que aúpan a esconder. Más bien a esconderte, a ser invisible, a renunciar a participar en cualquier pacto de agresión.
Hacerse el loco es algo más sencillo pero profundamente mucho más duro y  al alcance de cualquiera. ¿Quién no se ha hecho el loco alguna vez? ¿Quién no ha analizado la situación que se le venía en segundos y ha decidido bajarse del barco y nadar hasta la isla más cercana? Me atrevería a decir que todos.

Locos y tontos. Tontas y locas. La gran diferencia entre ambos es el contacto. Mientras los tontos y tontas aceptan lo que hay de manera silenciosa, los locos y locas deciden ponerse un pañuelo en los ojos y mirar para otro lado.

El resultado son los DESconocidos. Y poco más que añadir en esta calurosa pero fructífera noche del 18 de julio de 2016. No se trata de mantener el contacto con toda la gente que vas conociendo sino de  no hacerte el loco con todos aquellos que llevas tiempo sin ver. Y sí, hacerte un poco el tonto para dejar de desconocer a gente.

Felíz verano  a todos lo que sabéis que es esto y guardáis un poco de tiempo para, en vez de cazar pokemon, leernos.

Un abrazo para tod@s.

PD: "Todo era mejor cuando éramos unos desconocidos queriéndonos conocer" decía un filósofo enamorao hasta las trancas. Lo que está claro es que el miedo es el mayor freno que conozco y todos deberíamos apostar por la velocidad.

sábado, 21 de mayo de 2016

Del "Game Over" al "Play Again"

"Era de noche. No me acuerdo de que mes y creo que era miércoles. Una madrugada de "esas". El reloj decía que faltaban 5 horas para las 9, aunque eso, ya daba igual. El sonido de fondo era nulo, aunque algún grito desesperado adornaba aquel día escondido que poco a poco se iba despertando.
Hacía frio, pero el edredón estorbaba, pesaba demasiado. Me incorporé, me puse de pie y... me volví a meter en la cama. Cerré los ojos y dije "va, me duermo". Aunque para ese entonces, estaba de pie, después de haber efectuado un "va, me levanto". Lo que pasó luego no lo olvidaré jamás.
(...)
Hay dos tipos de personas para muchas cosas. Para dormir, las hay que se acuestan y se duermen y otras que les cuesta dormirse una eternidad y ya no hablamos si se desvelan.
"El caso es que fui a la cocina y bebí agua. Me sentó espectacular y volví a la habitación con el presentimiento de que iba a dormirme profundamente. Me tiré en la cama, giré la cabeza y vi una luz parpadear a lo lejos. Total que me volví a levantar y me asomé por la ventana. Desde mi habitación se puede ver un monte donde los coches se sitúan en la cima, para sorprender con una cita romántica o lo que surja"
(...)
De todos los tipos de personas que hay, me gusta observar las diferencias en un grupo especial. Los que les gustan las fiestas sorpresa y los que les gustan sorprender en las fiestas. SORPRENDER. Suena bien, demasiado bien.
"Y justo cuando iba a dejar de mirar a la calle, vi a una ambulancia. Tengo la suerte, nótese la ironía, de vivir a 300 metros de un hospital. Había visto miles de ambulancias afrontar aquella recta como si no hubiera mañana, pero aquella noche no fue así. La ambulancia iba muy despacio, con las luces características que indicaban la gravedad del asunto pero sin aparente ápice de prisa. Tardé en identificar que no era casualidad. De hecho hacía unos días había visto salir a una ambulancia del lugar de un atropello con la "misma calma". Entendí entonces que había una vida en juego".
(...)
Durante nuestra vida, somos de una cosa u otra.  A grandes rasgos, compartimos algo con una mayoría. El sí a los toros, el naranja como color favorito o la playa como un lugar para perderse. Pero no nos vale. Algo o alguien hace que queramos cambiar, saber que siente la otra mayoría. Abandonar la ZONA DE CONFORT.
"La ambulancia se perdió al final de la calle y los focos del coche del monte dejaron de verse. Me alejé de la ventana y me senté en la cama. Pensé que, por suerte, nunca había estado en una ambulancia, ni de las rápidas ni de las lentas. También pensé que nunca había llevado a nadie a ver las estrellas a aquel monte. Y por último recordé mi última borrachera y aquel cántico impronunciable que gritaba por las calles del centro de la ciudad. Me acosté y cerré los ojos. Antes había mirado el reloj y había visto que seguían siendo las 4. Y antes de eso, pensé en porque no podía dormir, porqué me había desvelado"
(...)
Y en la vida, esta que nos quita el sueño y no en la que tenemos 45 me gustas, hay dos tipos de personas. Probablemente muy poco diferenciadas y a su vez tan distintas. Hay personas que pierden, que se van a casa sin el premio, sin la copa y con un Game Over. Jugaron en vida, no ganaron y pasaron la página. Y siguieron pasando página. Así hasta acabar con ese libro para empezar con otro nuevo. Personas que deciden vivir cerrando etapas y lapidando momentos. Su único fin, acumular recuerdos para poder tener una historia que contar.
"Me desperté. Era de día y había escarcha en la ventana. El reloj se había movido pero no indicaba la hora correcta. Me incorporé y aún acostado recordé la noche de mierda que había pasado con su correspondiente porqué. ¿Y sabéis qué? Miré el móvil y tenía dos whatsapps. Uno de la persona que me había quitado el sueño hacía pocas horas, el otro del grupo de amigos de toda la vida. En un mensaje se podía leer" Buenos días, siento lo de estos últimos días". En el otro " Menuda resaca...aperitivo alguien?"
(...)
Y el otro tipo de personas. Las de Play Again, esas que no se cansan de perder, que no paran de jugar y que no buscan ganar o perder, solo vivir. Y no vivir para contarlo, vivir para saberlo, para sentirlo. Personas que arriesgan, que como todas, sufren, quieren y necesitan pero no se lo hacen saber a nadie. Personas con las que crear recuerdos soprendentes es posible.
"Cogí el móvil y lo apagué. En ese momento lo supe. Qué vida más organizada tengo. Alguien me calienta la cabeza y tengo a alguien para calentarsela. Empecé a pensar en todo aquello que no había hecho por miedo, por falta de tiempo o de ganas o simplemente porque "mi mayoría" no lo había hecho. Lo primero que hice fue...Bueno que más da, lo hice"

Y te encontrarás de todo. Gente que te quiere, que te miente, que te hace sentir cosas espectaculares...
Gente que te niega, que te olvida, que te respeta....
Pero al final querrás saber lo importante. Querrás saber si jugártela con ellos merece la pena o no. Querrás saber si los prejuicios, la experiencia o el destino ya han tomado partida en la decisión final. Y querrás saber si juegan contigo para vivir, para perder, para pasar página o para crear un recuerdo, imborrable o sorprendente.

Y lo comprenderás. Entenderás que el simple hecho de haber dado el paso para pegarte un trompazo sin precedentes pronosticado, es motivo más que suficiente para meterte en el grupo de los que se la juegan para sentir algo totalmente impredecible y quién sabe si SORPENDENTE.

domingo, 24 de abril de 2016

¿Cambiarías de vida?

Piénsalo. Que sí, que ya nos ha pasado de todo. Una enumeración  perfecta sería tan imperfecta como posible, así que acudiremos a lo común. Nos hemos enamorado, nos la hemos pegado, hemos llorado de alegría, hemos fingido "estar bien", hemos perdido a alguien y hemos ganado a gente que no esperábamos.

Piénsalo. Que sí, que tenemos la sensación de que ya nada será lo mismo. Intuímos quién nos puede fallar y a quién hay que cuidar. Empezamos a girar a ritmo de adulto o por lo menos de joven experimentado con ganas de no volver a caer.

Piénsalo. Que sí, que esto va muy rápido y que la nostalgia de antes, se ha convertido en los recuerdos de hoy. Que ya no estamos para echarle huevos, que ahora cada all in es una locura. Ahora se lleva más el "aguanta y ya veremos que pasa."

Piénsalo. Piénsalo bien. ¿De verdad vamos a rendirnos ahora? Piénsalo. Es que suena repetitivo, pero joder! Si nos queda al menos un rato por delante... ¿Por qué no empezamos a hacer todo eso que aún no hemos hecho?

Lo que sea. Y que mejor que empezar a buscar gente que te aporte. Personas a las que estrujarle la esponja de su vida y te lleven a la parada cardíaca en cada momento que te relaten. Y así con todo.

Realmente no es nada nuevo ni interesante. Pero hay días que necesitas convencerte de que aún tienes cosas que hacer con gente que no te esperas. Hay días que necesitas decir en voz alta que es una pena pero no ha sido como esperaba. Y por último hay días que necesitas leer mierdas de estas para consolarte de que apostar y perder y ganar en personas, momentos y 1000 cosas más es el pan de cada día.

Así que no te lo plantees, ni lo pienses. Levántate de la jodida cama y empieza vivir o, como le gusta decir a unos viejos que juegan a la petanca, "empieza a morirte a lo grande"

Piénsalo.